Chef de Cuisine
Natural de Apulia, 28 años, Gennaro Vitto asume este cargo prestigioso e importante con entusiasmo y gran sentido de responsabilidad, rico de experiencias internacionales adquiridas con el pasar de los años, principalmente en Francia.
Da sus primeros pasos en el laboratorio de su papá Franco, gran “artesano del sabor” en la provincia de Bari, en el ámbito de la heladería tradicional de familia. Ésta es la primera experiencia de extraordinaria importancia; sin embargo, ya en aquella época Gennaro sentía la necesidad de enfrentar, comprender y probar estilos diferentes, de interpretar la cultura del sabor. Dividiéndose entre el estudio y su papá, empieza a frecuentar la capital de Apulia. En el año 1998 conoce a Raffaele Digiuseppe, en ese entonces Chef Ejecutivo del lujoso Sheraton “Nicolaus” (5 estrellas L) y aún hoy gran intérprete de la cocina mediterránea. En aquel ambiente nace la “pasión” que lo impulsará en el año 1999 hasta la capital de Lombardía, en las cocinas del histórico “Giannino”, dirigido por Antonio Marangi. Gennaro lo define “un Chef diferente, pero antes de todo un gran hombre que me ha recibido como a un hijo todavía menor, enseñándome dedicación y firmeza durante todo un año”. Luego, encuentra la voluntad de cruzar los Alpes hacia el “Templo de la Gastronomía sin tiempo”. Empieza en el histórico “Hotel Royal Monceau" (5 estrellas L) de la capital francesa, donde trabaja durante casi dos años en el restaurante italiano titular de 1 estrella Micheline, el “Carpaccio” (entre 2000 y 2002). Se hace querer por los colegas franceses que encuentra en los pasillos del Hotel, le dan confianza y lo animan a seguir adelante. Luego conoce, como la define Gennaro Vitto, a la persona que será para él su papá extranjero, “Alain Soliveres”, Chef del mítico “Taillevent” (3 estrellas Michelin), un hombre duro, carismático, que entre 2002 y 2004 lo forma, lo aconseja, lo reprocha, y finalmente lo deja ir hacia “Alain Ducasse” (3 estrellas Michelin), donde se quedará desde 2004 hasta 2005. Luego trabaja con "Yannich Alleno” (3 estrellas Michelin), en el hotel más de moda de aquella época. La última experiencia en tierra francesa, después de siete años de sensaciones extremas, casi por caso, como afirma Gennaro: “después de todos estos años lo lograba salir de París, no me interesaba nada fuera de aquel ambiente. Me ayudó a salir de una situación surreal “Olivier Guyon”, histórico colaborador de “Soliveres”, quien me llevó consigo a comienzos del año 2007 a un bellísimo restaurante creado a comienzos del siglo XX, meta indiscutida de los apasionado de pescados y mariscos de la capital, “Maison Prunier” (2 estrellas Michelin)”; aquí se quedará hasta el mes de marzo de 2008 como junior sous chef. Su voluntad y apertura lo lleva durante un período a España, entre Barcelona y Madrid, atraído por tendencias diferentes que desea profundizar. Regresa a Italia donde encuentra un espacio para expresarse gracias a “Damiano Nigro”; con él se queda dos años, entre finales de 2008 y finales de 2010. En el año 2011 regresa a Milán, donde busca soluciones que vayan más allá del ámbito estrecho de la gastronomía de lujo. Se concentra en las sensaciones del olfato, en los perfumes; desea trabajar en los laboratorios de investigación del sector alimentario; así, con tenacidad, llega a conocer al Profesor “Fernando Tateo”, Ordinario de Ciencias y Tecnologías Alimentarias en la Universidad de Milán, que aclara inmediatamente las cosas: “querido Gennario, aquí no podemos permitirnos contar mentiras a la gente; por lo tanto, estudia cómo podemos serte realmente útiles y tendrás todo nuestro verdadero apoyo". Así empiezan las experimentaciones en los laboratorios de análisis, las primeras colaboraciones entre ciencia y cocina, con clases en empresas alimentarias relacionadas con la universidad, el trabajo en la investigación y desarrollo, que desplazan su baricentro desde las tendencias meramente hedonistas hasta la fusión entre criterios de estudio y de estética. Sus experiencias, sus conocimientos, lo llevan, con halagos, a aceptar en el mes de febrero de 2012 la propuesta de la familia Montresor de cubrir el cargo de Chef Ejecutivo en el contexto elegante del Relais Chateaux Villa del Quar:
”los pensamientos más frecuentes de mi mente siempre se relacionan con la capacidad de concretar los conceptos; unir mundos diferentes aparentemente distantes para mí es un deseo; poder crear es el verdadero lujo".



















